
Golpes, bullas, ruido, codos, pifias, R.E.M. en lima y yo adentro gastando el dinero que nunca será mío, y que no lo será junto a treinta mil almas, silbatinas, abucheos, cervezas, llanto, emoción, no estoy solo pero podría estarlo, no lo quiero, esta vez estoy con un tío del cual me siento un heredero desafortunado y con uno de sus amigos, cusqueño como él y como yo, muerte, dolor, olvido y resignación, su amigo es dj en una discoteca sonámbula del centro de lima, de nuestra querida Lima, de la horrible Lima, es alto y flaco, casaca de cuero, una lamentable casaca de cuero vieja, despintada, habla normal aunque sus palabras guardan y añoran el acento cariñoso y exagerado de los cusqueños. Como mi tío, pertenece a esa generación perdida cusqueña de hace 15 años, cuando la ventura y la desventura estaban a toma de mano, la perdida generación cusqueña; aventurera y abandonada manada que se movilizaba como el aire, divagante y sin rumbo. Como mi tío, es uno de los pocos que tiene una casa, una profesión y una familia estable en esta ciudad que no es muy suya, que no lo será nunca. Como mi tío, en sus borracheras añora los años pasados y gloriosos en los que formaba parte de la juventud consumidora de gringas, como mi tío de vez en cuando fuma marihuana o se mete un par de tiros a las espaldas de todos, a pesar de que todos lo saben o quizás lo sospechan con una mirada inconveniente, no por un sentimiento de vergüenza o hipocresía sino porque para fumarse un porrito siempre es mejor tener de compañía a alguien o quizás a nuestra ingrata soledad, pero acompañado al fin y al cabo. E, el amigo de mi tío, lamentablemente se parece al enamorado de E femenina, E femenina está muerta, ya hace mucho pero ahora en este estadio la recuerdo más que nunca, no solo por la cara idiota de E sino también por la música que retumba en mis oídos, suena Losing my religión, y no entiendo ni un carajo, porque mi inglés es malísimo hablando y escuchando. El problema es que el entonces enamorado de E femenina, me caía bastante bien, era un idiota, un completo idiota, como lo soy yo ahora, pero me caía bien, no solo me enseñaron a fumar, a botar por la nariz, a hacer una catarata invertida, sino también con el carácter hermoso que llevaba E femenina con su cuerpo chiquito y fofo, me enseñaron a crecer, a ser mas seguro con las chicas y no correrme la paja como desesperado. El problema también es que E femenina estaba totalmente enferma y lo peor estaba completamente enamorada, su enamorado a quien llamaremos E masculino, era un idiota, ya lo dije, pero era un buen tipo, durante la enfermedad de E femenina la ayudó en todo, fue su enfermero particular, se quedaba en la casa de la abuela para cuidarla, para ayudarla a hacer sus necesidades, para que no se sienta sola y deprimida, ¡carajo!, ¿quién no se siente mal si se está enferma y se tiene 23 años?. No podría decir si E masculino lo hizo por amor, porque la quería o porque quizás como no trabajaba, cuidarla era un buen trabajo, o quizás porque no tenía dónde quedarse. Prefiero pensar que en un principio fue por amor, aunque ahora todo el mundo piense lo contrario. E femenina había sufrido una terrible operación y lo había superado con valor, se internaba cada 5 ó 6 meses para limpiar totalmente su sangre. Una semana antes E masculino se había ido, la había dejado a ella y a mí, su pequeño hermano, como me decía, lamentablemente otra enfermedad de E femenina era el amor. Amor+ enfermedad= superenfermedad. Un día antes, lo recuerdo como si fuera ayer, día de lluvia, E masculino empacó las cosas y se fue, aún mi cabeza la siento mojada, yo vivía en el tercer piso y la abrazaba mientras lloraba y le tapaba los ojos para que no viera cómo su primer y ahora ex enamorado se iba de casa, mientras E masculino me llamaba en el patio empapado de lluvia para despedirse, pedazo de idiota, de buena gana le hubiera roto la cara. Nunca me despedí de ninguno de los dos. Al día siguiente E femenino fue internada y nunca más volvió, E masculino se fue y tampoco volvió. Y yo me quedé solo, ya me habían enseñado mucho, quizás era una señal para aprender las cosas a mi modo.
E, el amigo de mi tío, es un idiota y tengo ganas de patearlo, a pesar de saber que si lo hago no solo me va a devolver la patada sino probablemente me mate, E salta y está loco, totalmente loco, probablemente antes de que llegue se han metido unos tiros, no lo podría confirmar pero lo parece. Empuja a la gente y los instiga a empujar las rampas, las estúpidas rampas, que separan la popular de la preferencial, de olvidar los 100 soles de diferencia, de aplastar a los hercúleos agentes de seguridad de polo rojo. Rojo+ masa muscular= peligro. Pero esto no lo entiende mi eventual compañero de juerga E, empuja y salta con la música que ya va acabar, pero no todos tienen el furor rebelde de E y mi tío, incomparable pero pequeña, mínima, insignificante fuerza cusqueña. Mientras yo que soy un cobarde y pusilánime prefiero verlos ahí empujando a otras gentes que se quejan y exigen que los boten, pronto nos botarán pienso, nos sacarán a patadas y todos se alegrarán con una mirada indiferente, verán como la rebeldía puede poco frente a la autoridad, qué tan vano es luchar contra el poder. E femenino donde esté, si está, debe estar revolcándose en el suelo o en el aire o en la nada de risa. No solo por cómo nos sacan, a mí sobretodo que como idiota no hice nada, que pagamos 150 soles por 20 minutos de golpes y empujones, que la gente ya se olvidó de nuestro tonto intento de violar la autoridad, y hacer prevalecer la igualdad y la racionalidad, que nadie nos ve como héroes y por respeto sale con nosotros. Rampas, agentes de seguridad, grandes, fuertes amenazantes. Mi tía E femenina debe estar muriéndose, si es que se puede, a pura carcajada, su bulla burlona y encantadora que baila en mis oídos. Y eso, si algo se puede recuperar de la noche, al final de todo me regocija y me hace sentir feliz.
Rebelde+ E estúpido + tío totalmente borracho sin saber qué hacer + gente gozando los 100, 300, 1000 soles que pagaron + estadio a punto de colapsar + pelado que canta canciones que nunca entenderé + cobarde pusilánime a punto de llorar o quizás de reír = una hermosa E feliz.