lunes, 26 de julio de 2010

táctica y estrategia.



.
Mi táctica es
mirarte

aprender como sos

quererte como sos

.

mi táctica es

hablarte

y escucharte

construir con palabras

un puente indestructible

.

mi táctica es

quedarme en tu recuerdo

no sé cómo ni sé

con qué pretexto

pero quedarme en vos

.

mi táctica es

ser franco

y saber que sos franca

y que no nos vendamos

simulacros

para que entre los dos

.

no haya telón

ni abismos

.

mi estrategia es

en cambio

más profunda y más

simple

mi estrategia es

que un día cualquiera

no sé cómo ni sé

con qué pretexto

por fin me necesites

sábado, 17 de octubre de 2009

Cuando tengas que partir quiero que sepas… que la peruanidad se fue contigo.


Cuando tengas que partir quiero que sepas…


Era raro ser peruano, era raro sentirse peruano, era aún más difícil sentir la peruanidad. Pues ahora ya no lo es más, ¿porqué? Porque probablemente la peruanidad desde hace una semana haya dejado de existir. Pocos sabemos con seguridad si el concepto de peruanidad sobrevivirá al Zambo Cavero. Quien diga que no se sentía bien peruano, hasta orgulloso, al momento de cantar “Y se llama Perú” o el “Contigo Perú”, pues debe ser chileno, boliviano o, con suerte, arequipeño, con perdón de la Ciudad Blanca, claro.

Muy a mi pesar, siempre he creído que la Patria no existe. Que el concepto y el amor a la patria, lamentablemente, es parte del pasado, una concepción romántica que ya ha dejado de existir, que el concepto de patria como una extensión de tierra donde vive gente de una raza, costumbres y creencias en común, era una tontería. Lo sigo creyendo. A cambio creo o me esfuerzo en creer que la palabra Patria tiene un concepto distinto, que el mejor concepto de Patria es o debería ser el de la propiedad. Así podrían ser Patria, amigos, recuerdos, comidas, sonrisas, cervezas, pequeños momentos insignificantes que siempre perdurarán, como una mancha imborrable, en nuestra memoria.

Esta es una carta al Zambo pero también a un país, pues, vivimos en un país donde muchas veces, la mayor parte del tiempo, se vive entre y con las quejas en el aire, deambulando, durmiendo, soñando, fumando, comiendo con uno. “Que el país es una mierda” Disiento en algo. “Que mejor irse al extranjero”. Disiento en poco, en un poquito. “Que nuestra selección es una mierda”. Totalmente de acuerdo. “Que nunca volveremos a ir al mundial”. Disiento totalmente. “Que mejor no porque no”. Sin comentarios. “Que somos cangrejos que nos jalamos entre nosotros”. Típica frase del perdedor que siempre busca excusas. “Que mejor tirar con una blanquita o gringuito pa mejorar la raza”. Hace poco Balerio, ex-arquero del cristal en la mejor campaña que haya hecho un equipo peruano en copa libertadores, dijo que el peruano tenía cierto complejo de inferioridad. “Que el ceviche es el mejor plato del mundo”. De la comida peruana nadie puede hablar mal. “Que la culpa de todo lo tienen los españoles”. Jajaja, tanta risa como pena.

Esta quiere ser una carta al Zambo, que seguramente sabía todo esto pero no le importaba; Que sin dudar sabía que sus discos se iban a vender mucho más cuando haya muerto; Que el criollismo cual ave fénix iba a renacer de las cenizas, pero eso sí, sin él, lamentablemente sin él; Que la mayoría de discotecas pitucas que los sábados contratan a Tongo dejarían la payasada para dar paso a su gran amigo y sin duda el mejor guitarrista que haya tenido la música criolla y la música peruana en general, Oscar Avilés; Que muchos pedirían llorando, en el suelo, de rodillas, que el nuevo himno nacional sea el Contigo Perú; Que la orden del sol y el reconocimiento de parte de Alan García, el cual le debe la presidencia, y del gobierno solo le iban a llegar cuando haya muerto; Que cientos de cantantes, que ni lo conocían, iban a cantar en sus cientos de homenajes después de su muerte, pues la muerte también es un negocio, y muy rentable. El Zambo lo sabía, de eso estoy seguro, como también estoy seguro de que ya no le importaba, que para paliar todo esta suerte de predestinación lo mejor era un seco de gato, dos secos de gato, tres secos de gato con todo el sabor de nuestra divertida, extraña, peculiar forma de ser peruanos.

Nunca conocí al Zambo, lamentablemente nunca estuve en ninguno de sus shows, pero sí estuve en la puerta de uno de ellos. Era un sábado, un sábado caluroso, polo y muchas cervezas encima, pero ya no había espacio para mas, El Carajo estaba repleto y no entraba ni una mosca, mucho menos yo que no era una mosca pero, si se podía, podría haberlo sido. Mis amigos y yo nos resignamos a deambular por las calles de Barranco. Pero inesperadamente a la esquina de esta conocida peña, una voz y cientos de voces que le hacían coro cantaban, como llamando, como gritando, como acordándose que pues realmente, idealmente, solo los sábados por la noche éramos peruanos. Nunca escuché ni he vuelto a escuchar el clásico Contigo Perú, con la fuerza con la que la escuché esa emocionante noche. Cientos de voces la coreaban pero una se hacía escuchar más que ninguna. No era la voz del Zambo, era su grito, sus lágrimas y su emoción que a pesar de no poder verlo se podía sentir, una clara muestra de que la peruanidad no estaba ni en el pisco, ni en el ceviche, ni en el anticucho, ni en la mazamorra morada, aun ni en Machu Picchu, ni en nada. La peruanidad estaba en esa extraña voz pastosa, que cantaba emocionada, resignada, pícaramente, gritando a los cuatro vientos que la peruanidad solo estaba en ella, y que después de su muerte el sábado en Barranco jamás seria el mismo, que la peruanidad en el Perú se iría tanto como él. Que la patria en algunos años, no en muchos, se olvidará. Que como, Zambo, tú bien lo sabes, en estos casos es lo mejor que se puede hacer.
[Este video es en honor al título del post, para mí uno de sus mejores temas]



[El infaltable "Contigo Perú" que si bien es composición de Polo Campos en ninguna voz y guitarra se podría interpretar mejor que en este irrepetible dueto. Es difícil, casi casi imposible no emocionarse al escucharlos. Véase la soberbia de la guitarra del otro grande de la música criolla, Oscar Avilés, y lo buen cajonero que también era el Zambo]

sábado, 23 de mayo de 2009

Carta para E femenina



Golpes, bullas, ruido, codos, pifias, R.E.M. en lima y yo adentro gastando el dinero que nunca será mío, y que no lo será junto a treinta mil almas, silbatinas, abucheos, cervezas, llanto, emoción, no estoy solo pero podría estarlo, no lo quiero, esta vez estoy con un tío del cual me siento un heredero desafortunado y con uno de sus amigos, cusqueño como él y como yo, muerte, dolor, olvido y resignación, su amigo es dj en una discoteca sonámbula del centro de lima, de nuestra querida Lima, de la horrible Lima, es alto y flaco, casaca de cuero, una lamentable casaca de cuero vieja, despintada, habla normal aunque sus palabras guardan y añoran el acento cariñoso y exagerado de los cusqueños. Como mi tío, pertenece a esa generación perdida cusqueña de hace 15 años, cuando la ventura y la desventura estaban a toma de mano, la perdida generación cusqueña; aventurera y abandonada manada que se movilizaba como el aire, divagante y sin rumbo. Como mi tío, es uno de los pocos que tiene una casa, una profesión y una familia estable en esta ciudad que no es muy suya, que no lo será nunca. Como mi tío, en sus borracheras añora los años pasados y gloriosos en los que formaba parte de la juventud consumidora de gringas, como mi tío de vez en cuando fuma marihuana o se mete un par de tiros a las espaldas de todos, a pesar de que todos lo saben o quizás lo sospechan con una mirada inconveniente, no por un sentimiento de vergüenza o hipocresía sino porque para fumarse un porrito siempre es mejor tener de compañía a alguien o quizás a nuestra ingrata soledad, pero acompañado al fin y al cabo. E, el amigo de mi tío, lamentablemente se parece al enamorado de E femenina, E femenina está muerta, ya hace mucho pero ahora en este estadio la recuerdo más que nunca, no solo por la cara idiota de E sino también por la música que retumba en mis oídos, suena Losing my religión, y no entiendo ni un carajo, porque mi inglés es malísimo hablando y escuchando. El problema es que el entonces enamorado de E femenina, me caía bastante bien, era un idiota, un completo idiota, como lo soy yo ahora, pero me caía bien, no solo me enseñaron a fumar, a botar por la nariz, a hacer una catarata invertida, sino también con el carácter hermoso que llevaba E femenina con su cuerpo chiquito y fofo, me enseñaron a crecer, a ser mas seguro con las chicas y no correrme la paja como desesperado. El problema también es que E femenina estaba totalmente enferma y lo peor estaba completamente enamorada, su enamorado a quien llamaremos E masculino, era un idiota, ya lo dije, pero era un buen tipo, durante la enfermedad de E femenina la ayudó en todo, fue su enfermero particular, se quedaba en la casa de la abuela para cuidarla, para ayudarla a hacer sus necesidades, para que no se sienta sola y deprimida, ¡carajo!, ¿quién no se siente mal si se está enferma y se tiene 23 años?. No podría decir si E masculino lo hizo por amor, porque la quería o porque quizás como no trabajaba, cuidarla era un buen trabajo, o quizás porque no tenía dónde quedarse. Prefiero pensar que en un principio fue por amor, aunque ahora todo el mundo piense lo contrario. E femenina había sufrido una terrible operación y lo había superado con valor, se internaba cada 5 ó 6 meses para limpiar totalmente su sangre. Una semana antes E masculino se había ido, la había dejado a ella y a mí, su pequeño hermano, como me decía, lamentablemente otra enfermedad de E femenina era el amor. Amor+ enfermedad= superenfermedad. Un día antes, lo recuerdo como si fuera ayer, día de lluvia, E masculino empacó las cosas y se fue, aún mi cabeza la siento mojada, yo vivía en el tercer piso y la abrazaba mientras lloraba y le tapaba los ojos para que no viera cómo su primer y ahora ex enamorado se iba de casa, mientras E masculino me llamaba en el patio empapado de lluvia para despedirse, pedazo de idiota, de buena gana le hubiera roto la cara. Nunca me despedí de ninguno de los dos. Al día siguiente E femenino fue internada y nunca más volvió, E masculino se fue y tampoco volvió. Y yo me quedé solo, ya me habían enseñado mucho, quizás era una señal para aprender las cosas a mi modo.
E, el amigo de mi tío, es un idiota y tengo ganas de patearlo, a pesar de saber que si lo hago no solo me va a devolver la patada sino probablemente me mate, E salta y está loco, totalmente loco, probablemente antes de que llegue se han metido unos tiros, no lo podría confirmar pero lo parece. Empuja a la gente y los instiga a empujar las rampas, las estúpidas rampas, que separan la popular de la preferencial, de olvidar los 100 soles de diferencia, de aplastar a los hercúleos agentes de seguridad de polo rojo. Rojo+ masa muscular= peligro. Pero esto no lo entiende mi eventual compañero de juerga E, empuja y salta con la música que ya va acabar, pero no todos tienen el furor rebelde de E y mi tío, incomparable pero pequeña, mínima, insignificante fuerza cusqueña. Mientras yo que soy un cobarde y pusilánime prefiero verlos ahí empujando a otras gentes que se quejan y exigen que los boten, pronto nos botarán pienso, nos sacarán a patadas y todos se alegrarán con una mirada indiferente, verán como la rebeldía puede poco frente a la autoridad, qué tan vano es luchar contra el poder. E femenino donde esté, si está, debe estar revolcándose en el suelo o en el aire o en la nada de risa. No solo por cómo nos sacan, a mí sobretodo que como idiota no hice nada, que pagamos 150 soles por 20 minutos de golpes y empujones, que la gente ya se olvidó de nuestro tonto intento de violar la autoridad, y hacer prevalecer la igualdad y la racionalidad, que nadie nos ve como héroes y por respeto sale con nosotros. Rampas, agentes de seguridad, grandes, fuertes amenazantes. Mi tía E femenina debe estar muriéndose, si es que se puede, a pura carcajada, su bulla burlona y encantadora que baila en mis oídos. Y eso, si algo se puede recuperar de la noche, al final de todo me regocija y me hace sentir feliz.
Rebelde+ E estúpido + tío totalmente borracho sin saber qué hacer + gente gozando los 100, 300, 1000 soles que pagaron + estadio a punto de colapsar + pelado que canta canciones que nunca entenderé + cobarde pusilánime a punto de llorar o quizás de reír = una hermosa E feliz.

lunes, 4 de mayo de 2009

aBUStado



Dos ventanas, un ventanal, estoy muerto o eso creo. También estoy en un bus, en el asiento delantero, el único donde nadie molesta, el único donde nadie me dirá permiso, donde no tendré que cederle el asiento a ninguna madre embarazada, ningún anciano, ninguna abuelita, ninguna señora con el niño en brazos.
Estoy muerto y estoy llorando, ¿por qué?, Se acabó Danielito, lo siento pero se acabó; Estoy sentado, felizmente sentado, y uno de los temas más populares suena en la radio mas moderna y bulliciosa que haya podido ver en mi vida, es gracioso que este micro sucio, antiguo, totalmente descuidado tenga tan buen equipo de sonido, como los mototaxis, como nuestras eternas contradicciones. “Y esto se pone bueno tú y yo adentro”. Nunca me gustó viajar en bus, odiaba que me levanten aún dormido para ceder asientos, odiaba no poder leer tranquilamente durante las únicas dos horas diarias que me quedaban luego de estudiar y trabajar, odiaba que me empujaran, odiaba que me mandaran siempre al fondo, odiaba tener que sentarme en el asiento sobre la llanta, odiaba escuchar siempre la misma versión del niño abandonado, odiaba escuchar la misma voz ronca, chillona, triste y resignada de los niños cantantes, estaba cansado del mismo ex preso que andaba con su certificado en manos y mostraba descaradamente las huellas de un cuchillo en su desamparado brazo.
“Esto se pone caliente, a todos los invito porque al fondo hay sitio”. La nueva cumbia ya la repitieron seis veces, hace años que no viajaba en bus y ahora estoy sentado delante de todos a propósito, quiero que el carro se estrelle, quiero salir volando por el parabrisas y flotar y flotar por todo Lima si es posible. El cinturón de seguridad no es seguro, en ninguno de los buses es seguro, jamás un cinturón que cuesta 5 soles en cada paradero será seguro. Jamás las reglas viales se han cumplido a gusto, jamás se cumplirán. “En el mundo siempre hay que comprender que encuentras de todo a nada a la vez”. La avenida es larga, huecos y mas huecos, gente y mas gente. Huecos de mierda le escucho al chofer que no es mas joven que yo cuando compré mi primer auto, ¡pero qué joven!, estoy llorando y el chofer entiende mis ganas de volar por mi última decepción amorosa, así que acelera más y más 80 100 110, ahora el chofer, el joven chofer, enloquece y mira desesperadamente la avenida que le falta, los micros que le falta rebasar, los semáforos que le falta violar. Y yo estoy adelante, subir al bus teniendo mi auto en un garaje fue un gran error, un gravísimo error, pero luego de que mi Teresa, mi última esposa me dejara la idea del suicido invadió mi mente, subirse a un micro con la cara de este chofer pues fue la mejor idea, una muerte bella, una muerte inesperada, una muerte casual. Oiga baje la velocidad, gritan de atrás y el chofer no escucha, el chofer los invita a bajar pero todos están apurados y prefieren callar y aceptar el riesgo. “Que donde entran cinco también entran seis y si al fondo hay sitio entra de una vez” La radio sigue sonando y mis oídos se aturden, el chofer canta mientras maneja a una velocidad aterradora y el cobrador cobra y también canta, ¡qué teatro! “Esto se pone caliente, a todos los invito porque al fondo hay sitio”. Estoy alucinando, al chofer se le salen los ojos, su cara delgada sus pómulos delicados, su dientes amarillos, su cabello sucio, forman una figura espantosa, hambrienta, ansiosa. Y yo estoy adelante, en el asiento más cómodo, la perfecta ubicación para una resurrección deseada.